La gestión del agua no depende únicamente de grandes obras, infraestructura o decisiones de gobierno, también comienza en lo más básico: en la manera en que cada persona usa, cuida y protege este recurso en su vida diaria, escribió Adolfo “Fito” Torres en la columna que publica un diario de circualación nacional, y hace un llamado a fortalecer la conciencia ciudadana sobre el cuidado del agua y la importancia de evitar su contaminación desde lo cotidiano.
Destacó que una parte importante de la crisis hídrica no sólo está relacionada con el desperdicio, sino también con prácticas diarias que deterioran la calidad del agua, contaminan cuerpos hídricos y afectan los sistemas de drenaje y saneamiento. “El agua no sólo se agota cuando se desperdicia; también se pierde cuando se contamina. Y muchas veces esa contaminación comienza en acciones que parecen pequeñas, pero que generan un gran impacto colectivo”, expresó.
Fito Torres advirtió que tirar aceite al drenaje, arrojar basura en la vía pública, verter químicos, solventes o residuos domésticos en coladeras, ríos y alcantarillas, así como no dar un manejo adecuado a los desechos, son acciones que afectan directamente la salud pública, dañan el medio ambiente y generan afectaciones en la infraestructura hidráulica.
En ese sentido, subrayó que el llamado no es únicamente a consumir menos agua, sino a utilizarla con mayor responsabilidad y a evitar contaminarla. “La conversación pública suele centrarse en cuánto agua consumimos, pero también debemos hablar de cómo la devolvemos al entorno. Cuidarla implica no ensuciarla, no intoxicarla y no convertir el drenaje en un tiradero”, afirmó.
Fito redacta que el cuidado del agua debe asumirse como una responsabilidad compartida entre ciudadanía, instituciones, empresas y todos los sectores sociales, ya que ninguna estrategia será suficiente si no existe también una transformación en los hábitos cotidianos y una mayor conciencia sobre el impacto que tienen nuestras acciones en el entorno.

